Un «ranking de oposiciones» que ordene a la vez dificultad, sueldo y número de plazas choca con un problema de física administrativa: no son magnitudes comparables en una sola fórmula sin definiciones arbitrarias. La dificultad percibida depende del opositor; el sueldo depende de tablas retributivas, complementos y destino; las plazas dependen de cada resolución convocatoria y del año. Mezclarlas en un único puntaje suele ocultar supuestos y caducar en semanas.
Si quieres comparar con rigor, separa en tres columnas independientes y documenta fuente y fecha en cada celda: (1) dificultad relativa para ti, con prueba piloto de temario y tipo de examen; (2) retribución según tablas oficiales aplicables al grupo y supuestos de destino; (3) plazas publicadas en la convocatoria concreta, por turno. Solo entonces puedes ordenar dentro de un mismo criterio.
Las tablas virales de blogs y redes suelen mezclar cuerpos de distintas administraciones, años distintos o cifras de plazas ya superadas por nuevas resoluciones. Para SEO pueden ser clickbait; para tu carrera son ruido. Prefiere enlaces al BOE, BOJA u otros boletines oficiales y a los PDF de bases.
La dificultad «objetiva» global no existe: hay procesos con test masivo y otros con supuestos; hay opositores a los que el Derecho administrativo se les da fluido y otros que sufren con el mismo temario. Cualquier ranking que ignore el perfil personal te vende una falsa sensación de certeza.
Para profundizar por dimensiones sin prometer un podio falso, revisa nuestros artículos sobre qué oposición tiene más plazas este año, sobre qué oposición tiene mejor sueldo y sobre qué oposición es más fácil de aprobar (con el matiz de que la facilidad es personal).
Este artículo es metodológico y no incluye una tabla de cuerpos ordenados: sería deshonesto sin citar convocatoria, fecha y metodología. Si en el futuro publicamos comparativas concretas, irán ancladas a fuentes visibles y a un alcance limitado para no inducir a error.