«Este año» solo tiene sentido si lo anclas al calendario de un proceso concreto: fecha del primer ejercicio publicada o razonablemente previsible, plazo de inscripción ya abierto o por abrir, y tiempo restante desde hoy hasta esas fechas. Sin ese ancla, la pregunta es demasiado abierta para responder con rigor.
Si estamos en la segunda mitad del año natural y el examen de tu convocatoria favorita es en otoño u otoño-invierno, aún puede haber meses útiles, pero el margen se reduce y el coste de error (mal plan, enfermedad, imprevistos laborales) sube. Si el examen ya pasó o la inscripción cerró, la respuesta es no para ese proceso: toca el siguiente ciclo.
Cuenta semanas reales, no horas teóricas: multiplica las horas netas de estudio por semana y compáralo con el volumen del temario y con tu punto de partida. Si partes de cero en la materia, suele hacer falta más tiempo del que imaginas; si repitas cuerpo o reciclajes contenidos, puedes comprimir.
No olvides las fases posteriores al primer ejercicio: aprobar «este año» en sentido coloquial a veces significa solo superar la primera prueba, pero la plaza puede extenderse al año siguiente. Ajusta expectativas con el calendario completo del proceso.
Para no quedarte fuera por un trámite, revisa el artículo sobre errores en plazos de inscripción; un día perdido puede costarte todo el ciclo anual.
Para encajar prisa y método, útil cruzar con qué oposición me conviene si quiero aprobar lo antes posible y con el calendario de preparación. Este texto es orientativo y no sustituye las bases.